Ya no me encuentro preguntando sobre amor; por fin no hay nada que pretenda no saber, Entiendo que no hay relación entre amar y envejecer. Ya no me encuentro preguntando como dar; por fin comparto, por el miedo de perder,el milagro de tus caricias llegando el amanecer. Ya no me puedo contestar un “yo que sé?”, por fin entiendo que en tus redes yo caí. Ya no me encuentro preguntándome “por qué?”. Por fin entiendo que esta vez es "porque si". Porque te vi, te deje entrar, cerré la puerta y te elegí. Porque esos 2 faroles pueden hacer que si estoy fané, las pequeñas cosas se bañen del brillo de esa ternuraque transmitís cuando me mirás. Hoy puedo entender que te gusta el té,que odias el café, que no querés rosas,que a pesar del vértigo no hay alturaque impida que me saque el disfraz. Tirando a matar, dándonos changüí,puro razonar, puro frenesí.
Siempre fue así nuestra historia, que funcione o no, que esté bien o mal, vivirlo con vos para mi es la gloria. Sin escatimar, sin darnos de más,sin acelerar, sin tirar pa’ atrás. Siempre fue así nuestro asunto; le falta de acá, le sobra de allá,retocándolo, pero siempre juntos...pero siempre juntos. Ya no le temo a ese cagón que habita en mi,ni a sus ataques tontos de furia precoz;distingo excusa y resultado, y hoy elijo estar con vos. Ya no me encuentro figurando en el veraz, por fin no debo más de lo que va a venir; pago el precio de tenerte, darte amor y ser felíz.
Siempre fue así nuestra historia, que funcione o no, que esté bien o mal, vivirlo con vos para mi es la gloria. Sin escatimar, sin darnos de más,sin acelerar, sin tirar pa’ atrás. Siempre fue así nuestro asunto; le falta de acá, le sobra de allá,retocándolo, pero siempre juntos...pero siempre juntos. Ya no le temo a ese cagón que habita en mi,ni a sus ataques tontos de furia precoz;distingo excusa y resultado, y hoy elijo estar con vos. Ya no me encuentro figurando en el veraz, por fin no debo más de lo que va a venir; pago el precio de tenerte, darte amor y ser felíz.
Sera que nada es para siempre, que lo bueno poco dura y que el amor no es eterno, pero en algun lugar del cosmos esta lo que nos hace renacer Por que al salir a la puerta y ver todas las nubes concentradas en ese unico torbellino es posible creer en otro tiempo, otro plano.. en ese que hace posible el encuentro.
es prolongar el hecho mágico de que uno y uno sean dos, en contra de la primer condena de la vida. Con los besos, con la pena y el pecho se conquistan, en afanosas lides, entre gozos parecidos a juegos, días, tierras, espacios fabulosos, a la gran disyunción que está esperando, hermana de la muerte o muerte misma. Cada beso perfecto aparta el tiempo, le echa hacia atrás, ensancha el mundo breve donde puede besarse todavía. Ni en el lugar, ni en el hallazgo tiene el amor su cima: es en la resistencia a separarse en donde se le siente, desnudo, altísimo, temblando. Y la separación no es el momento cuando brazos, o voces, se despiden con señas materiales. Es de antes, de después. 


Que yo no tema hacer algo que nadie hizo antes. Déjenme ser tonto hoy, porque la tontería es todo lo que tengo para dar esta mañana; me pueden reprender por eso, pero no tiene importancia. Mañana, quién sabe, yo seré menos tonto. Cuando dos personas se encuentran, deben ser como dos lirios acuáticos que se abren de lado a lado, cada una mostrando su corazón dorado, y reflejando el lago, las nubes y los cielos. No logro entender porqué un encuentro genera siempre lo contrario de esto: Corazones cerrados y temor a los sufrimientos. Cada vez que estamos juntos, conversamos durante cuatro, seis horas seguidas. Si pretendemos pasar juntos todo este tiempo, es importante no tratar de esconder nada, y mantener los pétalos bien abiertos.

contra los granitos y no parpadear; ver cómo las aves rapaces se comen los peces pequeños y no despertar; pensar que pudieran las frágiles barcas hundirse en las aguas y no suspirar; ver que se adelanta, la garganta al aire, el hombre más bello, no desear amar... perder la mirada, distraídamente, perderla y que nunca la vuelva a encontrar: y, figura erguida, entre cielo y playa, sentirme el olvido perenne del mar.



